Dadaísmo
El dadaísmo fue un movimiento artístico literario nacido en Zurich; Alemania en 1916 por un grupo de escritores representados por Tristán Tzara.
Su ideología era antiburguesa e intentaba negar todo el pasado buscaban escandalizar a la sociedad rechazando los modelos establecidos dentro de la literatura.
En 1917, Tristán Tzara lanza un manifiesto dadaísta, explicando: que dada no
significa nada, el cual estaba lleno de incongruencias. "no más nada de nada",
"dada duda de todo, todo es duda".
Dadá o Dadaísmo, movimiento que abarca todos los géneros artísticos y es la
expresión de una protesta nihilista contra la totalidad de los aspectos de la cultura
occidental, en especial contra el militarismo existente durante la I Guerra Mundial
e inmediatamente después.
El movimiento Dadá fue fundado en 1916 por Tzara, el escritor alemán Hugo Ball,
el artista alsaciano Jean Arp y otros intelectuales que vivían en Zurich (Suiza), al
mismo tiempo que se producía en Nueva York una revolución contra el arte
convencional liderada por Man Ray, Marcel Duchamp y Francis Picabia. En París
inspiraría más tarde el surrealismo. Tras la I Guerra Mundial el movimiento se
extendió hacia Alemania y muchos de los integrantes del grupo de Zurich se
unieron a los dadaístas franceses de París.
Los dadaístas recurrían con frecuencia a la utilización de métodos artísticos y literarios deliberadamente incomprensibles, que se apoyaban en lo absurdo e irracional.
Sus representaciones teatrales y sus manifiestos buscaban impactar o dejar
perplejo al público con el objetivo de que éste reconsiderara los valores estéticos
establecidos. Para ello utilizaban nuevos materiales, como los de desecho
encontrados en la calle, y nuevos métodos, como la inclusión del azar para
determinar los elementos de las obras. El pintor y escritor alemán Kurt Schwitters
destacó por sus collages realizados con papel usado y otros materiales similares.
El artista francés Marcel Duchamp expuso como obras de arte productos
comerciales corrientes – un secador de botellas y un urinario – a los que denominó
ready – mades. Aunque los dadaístas utilizaron técnicas revolucionarias, sus
ideas contra las normas se basaban en una profunda creencia, derivada de la
tradición romántica, en la bondad intrínseca de la humanidad cuando no ha sido
corrompida por la sociedad.
El Dadaísmo y De Stijl
Dos movimientos paralelos, surgidos en 1916 y 1917, respectivamente. y
presididos ambos por un trágico denominador común: Europa y su primera guerra
fratricida.
Perseguido por el nazismo como arte especialmente «depravado», también la
burguesía deseó vengarse de esta concreta vanguardia silenciando durante
muchos años toda información sobre el extenso y variado grupo y negándole lo
más elemental del aparato de difusión cultural que la clase dirigente administraba.
En realidad, hasta los años sesenta no empezaron a surgir los primeros análisis y
estudios competentes sobre el tema.
Ciertamente, la filosofía inicial del grupo, violentamente antiburguesa (a la que
acusaba de corrupción), no podía esperar mejor trato por parte de la clase
humillada. Sin embargo, la acritud Dadá apuntaba mucho más alto, hacia una
completa revolución cultural de la que las primeras consecuencias son el
testimonio de la crisis histórica que les tocó vivir.
Los elementos de expresión gráfica de la catarsis dadaísta fueron recogidos por el
diseño gráfico en tan gran medida que no deja de resultar sorprendente la
habilidad con que se destilaron del lenguaje virulento antiburgués unos sistemas
formales que permitieran su reinserción en la misma sociedad que los había
rechazado.
La revolución tipográfica, el collage absurdo presurrealista, el fotomontaje y el
diseño de revistas especializadas (única red de información con que contaron las
ideas programáticas Dadá), son algunos de los hallazgos que significaronaportaciones tan fundamentales para la evolución del diseño gráfico que hay quienes sostienen que esta profesión nace realmente en estas fechas.
Por otra parte, si bien Marcel Duchamp, Francis Picabia o Tristan Tzara han
influido también en el diseño gráfico, la huella más profunda fue la marcada por los grupos Dadá alemanes; John Heartfield, Georges Grosz, Raoul Hausmann y
Hannah Höch son los grandes descubridores del fotomontaje. A su lado, la
revolución tipográfica debe hoy gran parte de su éxito a Kurt Schwitters.
En un segundo plano, los célebres collages de Max Ernst (otro dadaísta alemán),
los del propio Schwitters e incluso las maderas de Hans Arp (alemán también,
aunque al principio residía en Zurich) han creado modelos que el diseño gráfico y
el publicitario han perpetuado hasta nuestros días.
Tal vez debido a la ambivalencia de algunos de los grandes dadaístas (lo mismo
dibujaban o pintaban que componían poesía: Schwitters, Tzara, etcétera), a la
contemporaneidad de la Revolución Soviética y, con ella, al ejemplo de los
constructivistas asumiendo el diseño gráfico como vehículo de cultura artÍstica, el
caso es que sobresalen entre los miembros Dadá dos nombres que hicieron del
diseño gráfico su principal actividad profesional. Nos referimos a John Heartfield,
el creador del fotomontaje político y Kurt Schwitters, dos hombres, además,
auténticamente providenciales.
Kurt Schwitters fue diseñador gráfico, montó su propia agencia de publicidad (en la
que ofrecía asesoría publicitaria y unos completísimos servicios de diseño),
desempeñó cierto tiempo la presidencia del recién creado Círculo de los NuevosDiseñadores Publicitarios (del que formaron parte Jan Tschichold y Moholy-Nagy), dictó conferencias en la Bauhaus, colaboró con De Stjil, dedicó dos números de su revista Merz al diseño publicitario y uno sobre la nueva tipografía, trabajó con El Lissitzky (de quien publicó sus tesis tipográficas en cuantos papeles pudo), explicó sus propias tesis sobre la tipografía, etc.
Casi todas las versiones de collages tipográficos que se han venido haciendo en
diseño gráfico desde entonces son claramente deudoras de los de Schwitters,
desde Paul Rand a la escuela polaca. Del mismo modo, los diseños ripográficos
ideados por Schwitters para su revista han marcado también una sólida pauta,
mayor incluso en el mundo del diseño gráfico que en el del arte plástico. La
literalidad con que pueden utilizarse en diseño gráfico cualesquiera modelos ha
facilitado la recreación ad líbidum de esta personal, sensible y profunda versión
Dadá.
Si bien De Stijl fue un movimiento igualmente revolucionario, centró sus objerivos
en un plano teórico casi exclusivamente estético, excluyendo tal vez el
componente de radicalismo verbal que compartía con el Dadaísmo. El
comportamiento social y las apariciones en público formaban parte, tanto en uno
como en otro grupo, de una cuidadosa estrategia fetichista. El nombre que adoptó
el grupo fue el de una revista fundada en 1917 por el arquitecto, pintor, diseñador
y escritor holandés Theo Van Doesburg, la cual se editó hasta su muerte, en 1931.
Partiendo de un criterio mucho más escolástico que el de los anteriores
movimientos (ya que el propio nombre constituye ya una declaración de principios
suficientemente diáfana de los propósitos del grupo, puesto que De Stijl significa,
en holandés, El Estilo), la influencia sobre la arquitectura, la pintura y el diseño se
produce a mayor profundidad, afectando a la estructura de la forma antes que a su
aspecto externo. Como el Cubismo, otro de los movimientos escolásticos y
analíticos, extenderá su influencia mucho más allá de su breve presencia temporal
en los escenarios vanguardistas.
Las estructuras reticulares del propio Theo Van Doesburg y de Piet Mondrian, la
reducción de los colores a sus más primarios pigmentos y las composiciones
estrictamente geométricas fueron su mayor aportación, al margen de la plataforma gráfica experimental que constituyó la propia revista, encabezada por el precioso logotipo diseñado por Doesburg y desde la cual se publicaron (al mismo tiempo que lo hacían los constructivitas en la URSS) las primeras versiones compositivas en la Nueva Tipografía, doctrina formal renovadora que impuso definitivamente, entre otras cosas, la tipografía de palo seco.
Gran parte de la historia del diseño gráfico es paralela a la del arte y la ilustración.
El Norteamericano William Addison dio el término de Diseño Gráfico mismo que se
utilizó sino hasta el año de 1922.
Sin duda una de las cuestiones claves de todo proceso iniciado por la Revolución
Francesa en el siglo XVIII, fue el incremento espectacular que adquirieron los
medios de mecanización de productos, lo cual hacia más fácil la reproducción
mecánica de productos.
Desde el siglo XIX, al hacerse más fácil la reproducción de la ilustración y cobrar
importancia la representación y el empaquetamiento de productos comerciales
debido a la competencia, el arte del diseño gráfico ha ido ganando importancia. De
manera paralela, también ha aumentado la tecnología, la arquitectura y el
comercio.
La invención de la imprenta, la revolución industrial y la aparición de la litografía;
fueron factores que propiciaron que el siglo XIX fuera el punto de partida del
diseño moderno.
Al final de la Segunda Guerra Mundial las ideas del diseño alemán habían
llegando al otro lado de Atlántico y habían influido en los diseñadores americanos,
tal es el caso de grafistas como Paul Rand.
El éxito de buena parte de estas ideas de diseño fue inmediato, debido a su
sencillo y el uso de la retícula.
A continuació adjunto algunes imatges que exemplifiquen De Stijl (també anomenat Neoplasticisme):
A continuació adjunto algunes imatges que exemplifiquen De Stijl (també anomenat Neoplasticisme):
Cadira Blava i vermella - Thomas Gerrit Rietveld, 1918
Composició en vermell, blau i groc - Piet Mondrian, 1930
Tauleta de cafè - Thomas Gerrit Rietveld, 1924
Portada de la reviste De Stijl, 1917
Casa Schröeder - Thomas Gerrit Rietveld, 1924





No hay comentarios:
Publicar un comentario